
Foto histórica - La Iglesia Católica, de manos de su máxima autoridad, el Papa Benedicto XVI presenta, con gran beneplácito, las Medallas del Vaticano a Fidel Castro Rus.
El mismo Fidel Castro anunció que decidió solicitar al pontífice "unos minutos de su muy ocupado tiempo" cuando supo por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, que al papa "le agradaría ese modesto y sencillo contacto".
No tuvo ni un segundo para poder escuchar a Las Damas de Blanco, no hubo medallas para ellas; la sangre de sus hijos fue menos importante que poner en manos del tirano unas insignias del servil y corrupto emblema del Vaticano.
Por: Ada Bezos Castilla
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